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miércoles, 13 de abril de 2011

La leyenda del colibrí...



Flor, una hermosa india de grandes ojos negros, amaba a un joven llamado Ágil. Éste pertenecía a una tribu enemiga y por lo tanto sólo podían verse a escondidas. 


Al atardecer, cuando el sol en el horizonte arde como una inmensa ascua, los dos novios se reunían en un bosque, junto a un arroyo cantarín y juguetón, que ponía su reflejo plateado en la penumbra verde. Los dos jóvenes podían verse sólo unos minutos pues de lo contrario podían despertar sospechas.

Dentro de la tribu de Flor, una amiga de ésta descubrió el secreto de la joven y rápidamente se apresuró a comunicárselo al jefe de la tribu. A partir de esto, Flor nunca más pudo ver a Ágil.

La luna, que conocía la pena del indio enamorado, le dijo en la noche: Ayer vi a Flor que lloraba amargamente pues la quieren hacer casar con un indio de su tribu, desesperada pedía al Dios Tupa, que hiciera cualquier cosa con tal de librarla de aquella boda terrible.

Entretanto Tupa oyó la suplica de Flor y decidió transformarla en flor.

Esto último me lo contó mi amigo el viento.

-Dime luna -preguntó Ágil- ¿En qué clase de flor han convertido a mi amada?
-¡Ah, amigo, eso no lo se yo ni lo sabe tampoco el viento.
-¡Tupa¡ ¡Tupa¡ -gimió Ágil, yo sé que en los pétalos de la Flor la reconoceré . Yo se que le he de encontrar. ¡Ayúdame a buscarla tú que todo lo puedes!

Y el cuerpo de Ágil , ante el asombro de la luna fue disminuyendo, hasta quedar convertido en un pequeño y diminuto pájaro multicolor, que salió volando apresuradamente.

Era un colibrí, y desde entonces el novio triste, en esa bella metamorfosis, pasa sus días buscando ávida y rápidamente entre las flores una a una, a su amada, pero dicen los más viejos de la tribu que no la ha encontrado. 

lunes, 21 de febrero de 2011

Cosa de Perros

Hace ya casi dos años, un 4 de marzo, mi mamá me llevó a adoptar un perro que en una veterinaria habían recogido de las calles. Era un French Poodle de aproximadamente 18 meses, con el pelaje recién recortado y cuya familia estuvieron buscando durante tres semanas. (Ese mismo que ven ustedes en la fotografía)

Seguramente él ya tenía un nombre cuando lo conocimos, pero ahora responde cuando le gritamos "Vale".  Fue un perro muy curioso desde el principio, sólo lo dejaron salir de su jaula y un segundo después se había echado a mis pies.

Desde el primer momento tuvo sus curiosidades, aunque ya era grande tuve que enseñarlo a no hacer sus necesidades en casa, le gustaba subirse a los sillones como todo buen perro, pero algo que me hacia reír mucho era su encaprichamiento por seguirme a todos lados de una forma casi exagerada. Me paraba al sanitario y me seguía y esperaba por mi pegado a la puerta, caminaba a la cocina por agua y él iba tras de mi, cualquier mínimo paso que diera era seguido por él que no descansaba hasta asegurarse de que estuviera quieta en un lugar.

Tanto era su afán por seguirme, que un día sólo por probar, me puse a darle vueltas a la mesita de centro de la sala del antiguo palacio, a la espera de que cuando se diera cuenta de lo que hacia se detendría a verme dar vueltas como boba, pero no. No paró hasta que yo lo hice estando ya medio mareada. "Tonto" le decía y me daba mucha risa.

Pues bueno, ahora después de dos años de que el Vale entró en mi familia descubrí una nueva curiosidad. Sus conceptos de adentro y afuera. Mi perro duerme en un pequeño patio, donde además de aposento funciona como lugar de castigo cuando hace alguna travesura y yo le grito "Salte". Cuando está en el patio suele estar de malas, acostado o empujando la puerta para que lo dejemos entrar, sin embargo si yo salgo a lavar o arreglar el jardín el lugar se vuelve más placentero para él y, aunque la puerta este abierta de par en par, se queda jugueteando ahí. Nunca había llamado mi atención ese hecho tan común, sin embargo un día que iba yo a podar el pasto, lo metí en casa y cerré la puerta para que no entrara el ruido de la podadora. Me sorprendió la mirada triste de mi perro y comenzó a patear la puerta para que lo dejara... "entrar".  "Pero si ya estás adentro" pensé, y él seguía pateando.

Siempre pensé que por lo pequeño del patio, dejarlo entrar en la casa era algo a´si como un privilegio para él porque no le gustaban los lugares pequeños, nunca se me ocurrió pensar que lo que a él no le gustaba era que una puerta nos separara sin importar quien estuviera del lado más espacioso. Estar adentro era un privilegio porque estaba conmigo... si no estaba yo no tenia encanto, era como estar afuera solo en el patio.

El entorno carece de importancia cuando no hay con quien compartirlo... y mi perro, con todo y sus "tonterias" lo entendía mejor que yo...

Me pregunto... ¿Cuántas cosas sabrá él, que yo ignoro?

miércoles, 16 de junio de 2010

La busqueda del tesoro

Hoy te veré... y comienzo a temblar al pensar en que...

no, espera, no estoy temblando :)

Sí efectivamente veré a ese chico de mi niñez-infancia-adolescencia después de cinco años de no saber nada de él. Y no, afortunadamente él no me buscó, lo busqué yo, es mi búsqueda del tesoro y voy por eso que se quedó en él y que no me permite seguir, veremos que sucede...

No será fácil, pero las agallas las tenemos y el valor para decir adios también.  

La princesa cierra ciclos, por que más pronto de lo que creía la pagina dará la vuelta y está bien, siempre dije  que me gustaban los cambios, lo nuevo y lo inesperado, es hora de demostrarlo.

martes, 2 de marzo de 2010

El baile perfecto


En una situación, en un momento en el tiempo y espacio, se encuentran distintos elementos.

No hay sólo una cosa, pero suele ser sólo una la que nos llama la atención y la sostiene para guardar ese instante en la memoria.

El primer y único baile con cierto chico que comenzaba a interesarme, por ejemplo. Recuerdo el aroma de su playera y lo cómoda que me sentía en sus brazos mientras el murmuraba en mi oído la canción que sonaba en las bocinas del bar. Canción a la que nunca presté atención a la letra. Curioso, estaba pendiente de su voz, pero sumergida en mis propios pensamientos.  Cuando la escuché con atención me dio por reír de lo irónico del asunto: el primer baile con una canción que habla de un irremediable final.

Hoy me di tiempo para bajar a la computadora fotos de la cámara y me encontré con una cuya existencia desconocía... muestra exactamente la imagen que en el párrafo anterior acabo de describir. G de gato la tomó sin que yo me diera cuenta, y la próxima vez que la vea tengo que agradecerle.

 No sabía que podía sonreír de esa manera.

 Me alegra no haber prestado atención a la canción mientras bailábamos.  

jueves, 12 de noviembre de 2009

Misterios: Miradas...



¿Dónde esstá la diferencia...
que a algunos nos cuesta tanto...
en cambio a otros una mirada bastó...?

martes, 14 de julio de 2009

De soledad en Vacaciones...



La princesa se fue a descansar de la rutina unos cuantos días en "algún lado" acompañada de sus dos mejores amigos reales y uno que otro nuevo conocido.


ya saben... caminatas (largas caminatas), juegos, caminatas, alcohol, caminatas, risas (muchas risas) y por si se me habían olvidado, más caminatas...





La ultima noche surge una platica acerca del típico tema del amor "Mito o realidad", hablamos hablamos y hablamos mientras uno de nosotros duerme; de repente alguien llega queriendo ponerse al corriente de la charla y el dormido resume: "Ninguno de los que estamos aquí (3) fue hecho para el amor"





Y entonces me pregunté... ¿Será que la soledad tiende a agruparse?